
Es de sobra conocido que España es una potencia mundial a nivel turístico. El ancestral atractivo de sus playas, su variada oferta cultural y un clima benigno constituyen poderosas razones que justifican esta fama. De hecho, fue el tercer país del mundo más visitado por los viajeros durante 2014, según datos de la Organización Mundial del Turismo. La Costa Blanca, por su parte, se revela como uno de los baluartes del turismo español, especialmente, en la zona que comprende la comarca de la Marina Alta.
Este tramo de la costa este mediterránea recoge, además de turismo, un numeroso contingente de residentes de origen extranjero. Se trata de personas que han decidido fijar su segunda -o primera- residencia en sus localidades, debido a su gusto por el modo de vida de la zona.
No cabe duda que, en este sentido, está influyendo positivamente el descenso del precio de la vivienda en España, particularmente acusado desde la crisis originada por la burbuja inmobiliaria. En 2014 bajó el precio medio de la vivienda libre un 0,3% y se prevé estabilidad, en este aspecto, durante 2015. Por otro lado, según un informe del Colegio de Registradores, la adquisición de viviendas por parte de los extranjeros alcanzó un récord a finales de 2014, circunstancia que supone la consolidación de cinco años seguidos de esta tendencia.
El perfil de los nuevos residentes en la Costa Blanca
Estos nuevos vecinos han decidido prolongar sus estancias en la Costa Blanca, más allá del tradicional destino vacacional. Existe un estereotipo asociado a estas personas, las cuales suelen caracterizarse por una edad que supera la cincuentena, haber tenido un alto nivel de estudios e ingresos y sentir motivación por el clima. Se trata, generalmente, de matrimonios con hijos. Por nacionalidades, sobresalen los venidos del Reino Unido (18,6%), seguidos por los países escandinavos (9,5%), Alemania (7,2%), Bélgica (6,9%) y Rusia (5,8%).
Los mayores atractivos de la Marina Alta
Por lo que respecta a la Costa Blanca, destaca, en especial, el área de la Marina Alta, es decir, la más norteña de esta costa. Algunos accidentes geográficos, prácticamente a los pies del mar, resultan emblemáticos en esta comarca. Por ejemplo, el Peñón de Ifach (Calpe), el Cabo La Nao o el Montgó (Denia).
Esta zona todavía conserva manifestaciones de la primacía que tuvo la vida agrícola hasta mediados del siglo pasado. Desde entonces, estas actividades de los habitantes de la zona se compatibilizaron con el turismo, primero de origen nacional (especialmente, madrileños y castellanos), y después de procedencia extranjera (sobre todo comunitaria).
Afortunadamente, se ha conseguido mantener un equilibrio entre las formas de vida sosegadas de los nacidos en la zona y los servicios que demandan los nuevos residentes y visitantes. En definitiva, la Costa Blanca tiene calidad de vida.
Se han construido, a lo largo del litoral e interior, numerosas viviendas residenciales y villas de lujo. El residente de origen extranjero destaca por su exigencia. También se sienten atraídos por la calidad de los servicios sanitarios españoles.
Sin duda, el mar constituye el principal reclamo para quienes optan por quedarse a vivir en la Costa Blanca. La media de 320 días de sol al año y las escasas precipitaciones que se registran convierten este territorio en ideal para disfrutar de actividades al aire libre. Son numerosas las playas de calidad, identificadas mediante las banderas azules oficiales. En este aspecto, en la Marina Alta persiste la fama de Jávea, donde se pueden visitar playas como la Granadella y calas con encanto. Calpe y Denia también destacan por sus playas, y con un ambiente más tranquilo se pueden citar pueblos como Benissa, Teulada, Moraira o Benitatxell.
Las líneas arquitectónicas de estos antiguos pueblos de pescadores se han mantenido en algunas zonas costeras y en los cascos históricos de las ciudades. Llama poderosamente la atención el color blanco de las casas y el contraste que se produce, por ejemplo, con la luminosidad de pueblos como Altea, histórico polo de atracción de pintores. Por otra parte, la construcción más pintoresca y característica de la Marina Alta se conoce como riurau y está formada por una planta rectangular alargada y cerrada en todos los frentes salvo el que está orientado al sol. Se usaban para el almacenaje y la producción de pasas. La sensación de tranquilidad y arraigo que desprenden estas tramas urbanas es del agrado de los visitantes y nuevos residentes.
La gastronomía supone otro aspecto que debe ser tenido en cuenta. A la mundialmente famosa paella (y otras variedades de arroces que los valencianos cocinan a la manera tradicional) se unen, por ejemplo, las gambas de Denia. Tampoco se han de pasar por alto los helados artesanales que se preparan por la Costa Blanca. En materia de bebidas, se consume por esta parte del litoral el vino moscatel y la mistela, un licor procedente del mosto de la uva y que resulta un ideal acompañamiento para los postres. Entre la variada oferta de restaurantes de prestigio, se encuentra el del laureado Quique Dacosta.
El interior, desde la Costa Blanca
La Marina Alta no solo ostenta fama por su zona litoral, sino que también se adentra hacia el interior en parajes, como la Vall de Pop, donde la naturaleza se convierte en protagonista. Allí se destilan los vinos dulces de Xaló y el explorador puede adentrarse en la Cueva del Rull o subir al Cavall Verd, donde se situaba el castillo en el que se parapetaron los últimos moriscos resistentes, antes de su expulsión definitiva a principios del siglo XVII.
La Vall de Pop es un territorio marcado por la orografía que describen sus sierras, barrancos, valles y ríos. Se trata, por lo tanto, de una zona especialmente recomendable para planificar rutas de senderismo, con fauna y flora autóctona.
En contraste con estas actividades relajadas, también existe una diversa oferta de ocio nocturno, tanto en los clásicos chiringuitos de las playas como en las discotecas que se encuentran por los pueblos de la costa. El ambiente liberal de las playas de la Costa Blanca es del gusto de los nuevos vecinos.
En conclusión, la Costa Blanca representa un lugar de ensueño para disfrutar de las actividades cotidianas y favoritas, con una calidad de vida excepcional.
Imagen: Fuente: http://commons.wikimedia.org/wiki Autor: ©Phillip Capper URL: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Altea,_Costa_Blanca,_Spain,_17_Sept._2011_-_Flickr_-_PhillipC_(1).jpg